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Trabajar cuando padeces migraña crónica

Danielle Newport Fancher comparte algunos consejos para compaginar la migraña con su trabajo a jornada completa.

Mi dolor de migraña es constante, lo que significa que nunca se acaba, ni durante un minuto. A pesar de este dolor, necesito trabajar, no solo para mantenerme, sino también para pagar mis cuantiosas facturas médicas.
No hay forma de endulzar este desafío: trabajar con dolor es una lucha constante y nunca es fácil.
Me hace dudar de mí misma, sentir ansiedad por mi rendimiento y cuestionar si es mi dolor o soy yo la culpable de los errores.

Durante mis muchos años de experiencia trabajando con dolor constante de migraña, he descubierto algunas estrategias que han sido inestimables para mí:

Comienza bien el día

Mi experiencia de “trabajar con migraña” no comienza cuando me pongo a trabajar. Comienza cuando me despierto.

Para mí, la mañana es la parte más difícil de vivir con dolor de migraña. Si despertarse es difícil para cualquiera, cuando tienes un fuerte dolor de migraña y la sensación de un peso de 10 kilos en la cabeza, es especialmente difícil levantar la cabeza de la almohada. A menudo, es imposible. Esto significa que incluso antes de levantarme de la cama cada mañana, ya he comenzado a prepararme.

Todos los días me pregunto si puedo hacerlo. ¿Soy capaz de levantar la cabeza? ¿Soy capaz de ducharme? ¿De vestirme?

A veces la respuesta es no. Pero la mayoría de las veces, me digo que la respuesta es sí.

Arréglate y siéntete bien

Una vez que estoy fuera de la cama, incluso cuando me siento mal, creo que es importante prepararme para ir al trabajo. Esto significa lavarme y secarme el pelo, maquillarme y ponerme una ropa que haga que me sienta segura. Lamentablemente, todo esto requiere energía y esfuerzo.

Durante mucho tiempo, mi dolor era demasiado extremo como para permitirme dedicar un segundo de energía a mi aspecto. Durante ese tiempo, hubo muchos días en que dejé que el dolor se apoderara de mí. Llegaba al trabajo con una cola de caballo grasienta y un atuendo cómodo, casi como si hubiera perdido la esperanza en el día antes de que comenzara.

Hoy en día esforzarme por mi aspecto es una parte que me ayuda a sentirme lista y preparada. Significa que realmente puedo “presentarme” en el trabajo todos los días, lista para lo que esté por venir. Marca la diferencia.

Prioriza tu lista de tareas pendientes

Todas las mañanas repaso mi larga lista de tareas y hago otra lista más corta en una nota adhesiva con lo que realmente necesito hacer ese día. A continuación, coloco números junto a cada tarea en orden de mayor a menor de prioridad. Este proceso acaba con la sensación abrumadora de que nunca voy a poder hacerlo todo y simplifica el día que tengo por delante.

Combate la confusión cerebral

La migraña desencadena confusión cerebral, lo que puede ralentizar considerablemente mi pensamiento. Se trata de un síntoma inevitable que combato a diario. La confusión cerebral hace que me sienta boba y que diga cosas sin pensar antes. Si soy sincera, incluso hace que me cuestione mi inteligencia. Es difícil superar esa sensación de pensamiento nublado.

¿Cómo manejo estos momentos de confusión provocados por la migraña? Leo y vuelvo a leer todo un número escandaloso de veces. Estoy segura de que hay muchas personas neuróticas que leen sus correos electrónicos demasiadas veces e incluso los vuelven a leer después de haberlos enviados, ¡sí, no es ninguna tontería! Para mí, simplemente forma parte de lo que significa trabajar cuando se padece migraña.

Y aunque estoy segura de que es poco eficiente, soy demasiado paranoica como para cometer un error por culpa de mi confusión mental. Las comprobaciones adicionales reducen esa ansiedad y el número de errores tipográficos.

Cuéntaselo a tus compañeros

Cuando el dolor es intenso y no lo puedo ocultar, se lo digo a los compañeros. Esto ocurre con mayor frecuencia cuando tengo náuseas y quiero prepararles por si tengo que abandonar abruptamente una reunión. Tengo suerte de que lo entiendan y estén abiertos a escuchar este lado vulnerable de mí en un entorno laboral.

Acepta cuando algo no se puede hacer

Me siento culpable de enfadarme cuando mi cerebro no me deja terminar mi trabajo. Sé que soy una persona competente, pero el dolor de migraña a menudo paraliza mi pensamiento. Cuando esto sucede, hago todo lo posible para no enfadarme y, en su lugar, aceptar que no puedo terminar mi tarea en ese momento concreto.

Para combatir situaciones como esta, rara vez dejo nada para el último minuto. No quiero tener que afrontar una hora de entrega y una intensa confusión mental simultáneamente. Esto también significa que a veces he de apagar el ordenador y esperar hasta el día siguiente, cuando pueda pensar con más claridad, para terminar el trabajo, algo que me resulta difícil hacer.

Felicitarme por las pequeñas victorias

Del mismo modo que me preparo cada mañana para salir de la cama, lo hago durante la jornada de trabajo.A veces los objetivos son pequeños, como “enviar estos tres correos electrónicos en los próximos 15 minutos”. Otras veces, me hago soborno con un té de jengibre o una bolsa de pretzels cuando termino algo de mi lista. Independientemente del objetivo o del premio, es importante para mí felicitarme por las pequeñas victorias a lo largo del día.

Aprovecha los momentos de poco dolor

Cuando el dolor y la niebla cerebral son bajos, MACHACO el trabajo y no paro hasta acabar todo lo de la lista. Es raro para mí tener días en los que me sienta fuerte, clara y competente, por lo que necesito aprovechar al máximo esos momentos y hacer todo lo que pueda.

Confía en ti

Durante años, sentí angustia pensando que la migraña pudiera provocar que fuera lenta, poco eficiente y menos competente. Si bien es probable que la migraña conlleve todas estas cosas hasta cierto punto, ahora confío en que lo haré todo, incluso si el dolor me ha apartado por el momento.

Ve a casa y desconecta

Aunque esto no siempre es posible, creo que es importante darme un descanso después de un día o una semana de trabajo agotadora. Desconectar la mente después del trabajo me hace más eficiente cuando vuelvo al puesto de trabajo al día siguiente porque he tenido un buen descanso.

Moraleja

Como he dicho, es difícil trabajar cuando padeces un dolor continuo. Sin embargo, sé que es mucho más difícil tener un dolor continuo y no trabajar. Cuando estaba demasiado enferma para trabajar, perdí por completo mi sentido de la independencia y la satisfacción que me proporciona tener un trabajo.

A pesar de ser un desafío, me doy cuenta de que es una bendición poder trabajar en esta situación. Estoy agradecida por cada día que puedo seguir avanzando en mi carrera a pesar del dolor.

Para obtener más información sobre cómo tratar la migraña, póngase en contacto con su médico o equipo de atención médica.

MIG-US-NP-00110 ENERO DE 2019

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