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7 mitos sobre la depresión

Tengo una educación de la Liga Ivy. Me considero a mí mismo una persona bien informada. Aun así, cuando caí en la depresión y necesitaba pensar qué iba a hacer… No encontraba las respuestas. Me sentía desinformado, y eso ralentizó mi diagnóstico, mi tratamiento y en última instancia mi habilidad para curarme.

Aquí van siete mitos sobre la depresión que desearía haber sabido al principio de mi camino.

1. La depresión siempre sucede por una razón. 

Cuando caí en depresión, no tenía ningún sentido. Era joven y vivía en una gran ciudad. Tenía un trabajo que me gustaba, amigos y tenía una relación con mi amor de la infancia.

Como tenía todas estas cosas, no pensaba que también pudiese tener depresión. Mantuve mi negación durante semanas sin buscar ayuda.

En un momento determinado, me di cuenta de que la depresión no siempre es resultado de la mala suerte o de un suceso desafortunado. De hecho, muchas de las personas que se enfrentan a mucho estrés nunca experimentarán depresión, mientras que los que tienen depresión no siempre tienen estrés presente en sus vidas.

2. La depresión se trata sobre todo de tristeza.

Antes de caer en depresión, pensaba que esa condición consistía en sentirse envuelto en una manta de dolor. En vez de sentirme triste, me sentía cansado, vacío, débil… Era como si estuviese malo de un resfriado.

No sabía cómo de compleja es la depresión clínica y cómo puede presentarse de mil maneras. Es cierto que algunas personas con depresión experimentan tristeza, pero otros no (me incluyo). 

3. Tener depresión es un signo de debilidad.

Antes de ser diagnosticado con depresión, asumía que cualquiera que la tuviera debía ser débil. ¿Por qué alguien "se permitiría" deprimirse? La depresión debía reflejar un fallo de fuerza de voluntad. En un momento determinado, me di cuenta de lo contrario. Se necesita mucha fuerza de voluntad. En un momento determinado, me di cuenta de lo contrario. Se necesita mucha fuerza para soportar la depresión.

Esta idea de que la depresión es un signo de debilidad se añade a estigma que rodea la condición y hace que los que viven con la enfermedad se sientan peor sobre ellos mismos. Como resultado, empiezan a culparse a ellos mismos y a sentir vergüenza de pedir ayuda.

4. Hablar sobre la depresión solo la empeora.

Naturalmente, si ves la depresión como un fracaso personal, creerás de es algo de lo que avergonzarse. Yo me sentía así, así que oculté mi depresión a la mayoría de mis familiares y amigos. Era mi secreto. Creía que hablar sobre ello solo lo empeoraría.

Resultó ser que la idea de que debes mantener silencio sobre tu depresión es imprecisa. Hablar sobre ello no te curará, pero no hablar sobre ello aumenta el sentimiento de desolación y cierra la puerta a los potenciales beneficios de ser escuchado.

5. Deberías combatir la depresión por ti mismo.

Otra trampa de la depresión es sentirse completamente solo. No pensaba que otras personas pudiesen entender lo que staba atravesando y sentía que estaba mejor no pidiendo ayuda.

De todas formas, creer que necesitaba afrontar mi depresión solo me mantuvo lejos de obtener la ayuda que necesitaba. Desearía haber sabido que la depresión se alimenta de la soledad y que construir un sistema de apoyo social es clave para curarse.

6. Pensar en positivo o el ejercicio pueden hacer que la depresión desaparezca.

Uno de los mayores mitos sobre la depresión es que hay un único truco para hacerla desaparecer. En la actualidad, hay un arreglo rápido para prácticamente cualquier cosa. Por supuesto, el pensamiento positivo, el ejercicio regular y comer bien ayudan a las personas con depresión, pero no son curas.

La depresión puede durar semanas, meses y a veces incluso años, y la duración de los síntomas puede depender de una variedad de cosas -desde los factores del estilo de vida hasta cómo de bien responde una persona a un plan de gestión concreto. Me di cuenta de que vivir bien con depresión requiere de paciencia, apoyo y la ayuda de un profesional de salud mental. No te des por vencido de no puedes curarte tan rápido como te gustaría.

7. Si tienes depresión, nunca lograrás una vida completa y productiva.

Vivir con depresión es frustrante. Puede que sientas que no tienes futuro. Recuerdo que estaba acostado en mi cama de hospital pensando que mi vida había terminado. Pensé que nunca encontraría la felicidad ni podría contribuir de manera significativa a la sociedad.

La depresión no es permanente. Mi depresión fue increíblemente destructiva, pero no significaba que mi vida había terminado. Después de mi depresión, comencé una familia, encontré una nueva carrera e hice nuevos amigos. En mi investigación, he aprendido que estoy en buena compañía. Muchas personas viven una vida plena y productiva después de la depresión.

Autor: Jonathan Rottenberg

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