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GettyImages/Tim Robberts

Trabajar con Asma

¡Un nuevo día!... Me despierto un tanto somnolienta y cansada, demasiado cansada... Noto que los tratamientos no me están haciendo el mismo efecto que antes; ya no es solo la alergia que me dicen, y presiento que está yendo a más... Tengo que pedir cita al alergólogo para comentar.

Me preparo para comenzar un nuevo día de trabajo. Tengo un trabajo que me encanta. El trato con la gente, la libertad de estar en la calle y ser, durante la jornada de trabajo; “la única que decide que hacer en cada momento”. Mi trabajo no es de gran intensidad física, pero estoy empezando a sentir cada día, un poquito más, el agotamiento que antes no tenía. Caminar o circular por las calles de Madrid entre el humo de los coches; los ambientes saturados de tabaco y ambientadores de las oficinas, así como la atmósfera tan cargada de los bares y restaurantes donde se “cierran” tantos pedidos, hacen que al finalizar la jornada me sienta, cada día, un poquito más cansada. Pero, a pesar de todo ello, ¡me siento bien!... ¡¡ME GUSTA MI TRABAJO!!

¡Amanece un nuevo día!... Hoy es un día muy especial para mí y, aunque estoy muy cansada físicamente (me cuesta mucho respirar, eso hace que mi cuerpo no este oxigenado y me agote cualquier esfuerzo), estoy muy animada y expectante: ¡Hoy paso el Tribunal Médico!

Ha transcurrido, aproximadamente, quince años desde la primera crisis importante de asma que sufrí. Las alergias que me estaban tratando con diferentes tratamientos, derivaron en asma. En un principio estos tratamientos funcionaban correctamente. Tan solo necesitando “un chute” de corticoides cada seis o siete meses. Estos periodos fueron acortándose y pasaron a ser cada: tres, dos, o incluso cada mes... Poco a poco, los periodos “valles” eran menos prolongados.

Sentada en el coche, camino del Centro de Salud donde voy a pasar el Tribunal Médico, recuerdo como este agravamiento fue influyendo negativamente en mi trabajo. Cierto que, al principio, coincidiendo con los “valles prolongados”, y durante un periodo de seis a ocho años, conseguí ser, en una multinacional, la número uno en ventas. Mi trabajo me seguía enamorando en todos los aspectos: el buen ambiente, los compañeros/as, hacían que olvidara las crisis de asma y que “luchara” contra ellas, cuando me daban con el ánimo de que, en dos o tres días, volvía a disfrutar del trabajo... Lo llevaba bien... Poco a poco ese empeoramiento físico se acrecentó, hasta que ya no tenía ilusión en el trabajo. No podía desarrollarlo correctamente y fui cayendo en un desánimo físico y psíquico que me ha llevado al día de hoy.

¡Amanece un precioso día de otoño!... Veo desde mi ventana la suave lluvia que está cayendo. Me desperezo; me arrebujo unos minutitos más bajo las mantas y me dispongo, aun un tanto somnolienta, a iniciar este precioso día.

Han pasado doce años desde que pasé el Tribunal Médico... Me concedieron una Incapacidad por el asma... Me sentí, durante un tiempo, no lo voy a negar, “un tanto inútil”. Se acabó: el trabajo, los ingresos mensuales, los incentivos, los viajes, poco a poco: los compañeros/as. Mi vida dio un giro de 180 grados en muy poco tiempo y yo: “caí en una ligera depresión”.

Gracias a mis neumólogos de referencia, un buen amigo alergólogo, y la Asociación de Asma Madrid comencé a tener nuevas perspectivas e ilusiones. Y, muy apoyada por mi familia, he vuelto a sentir gran mejoría.

Ya no desarrollo trabajos físicos, no estoy sujeta a horarios ni obligaciones, pero cada día me levanto con una ilusión reforzada y animada para hacer cosas ¡¡MUCHAS COSAS!!... Intento que nada lo impida… ¡Ni siquiera la actual e incierta situación sanitaria!... Lo que más quiero y espero ahora; es poder volver a salir con mi familia y amigos a una playa, viajar o lo que sea...simplemente: ¡¡DISFRUTAR!!

Y, DESDE MI VENTANA, CONTEMPLANDO ESTA BONITA LLUVIA DE OTOÑO, SOLO PUEDO DECIR: ¡¡”EL ASMA NO ME VA A HACER PERDER TODO LO BUENO Y BONITO QUE TENGO”!!

CNS-ES-NP-00001

 

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