España

¿Cómo puedo gestionar las fiestas con Asma?

9 de la mañana del 31 de diciembre de 2020. Se acaba el año... ¡y menudo año! Tras levantarme de la cama, me miro en el espejo extasiada porque “sigo en pie”. ¡Por fin he conseguido superar mi gran reto anual! Ese gran reto de esforzarme cada día para estar mejor, con energía y ganas de seguir luchando. Qué declaración tan extraña, ¿verdad? Pero si se tiene en cuenta que quien escribe es “asmática severa” y que está sujeta a una medicación y rutinas diarias para superar su enfermedad, ¡la declaración ya no es tan extraña!

Después de esta reflexión en el espejo, voy a la cocina para hacer mi rutina diaria de ejercicios respiratorios. Como paciente asmática, estos ejercicios me ayudan a la reeducación de la respiración, reducen la hiperventilación y los bloqueos respiratorios. ¡Y solo tardo 20 minutos al día en hacerlos!

Hay muchas técnicas de ejercicios respiratorios: respiración Pranamaya, método Papworth…, pero yo utilizo el método Buteyko.

Para los que no lo conozcáis, consiste en una serie de ejercicios respiratorios que me ayudan a reducir los síntomas de mi asma (como, por ejemplo, la sensación de ahogo.) ¡Y los pasos son muy sencillos!

  1. Primero hay que sentarse en una silla, yo uso la de mi cocina. Inspiro por la nariz con la boca cerrada y después espiro normal (suelto el aire).
  2. Ahora realizo una apnea: me tapo la nariz (con la boca cerrada) y la mantengo tapada hasta que noto sensación de ahogo.
  3. Después realizo tres respiraciones profundas y una respiración normal de 30 segundos.
  4. ¡Y listo! Repito estos pasos durante 20 minutos y ya tengo mi rutina hecha.

Ya son las 9:20 y, mientras desayuno, reflexiono sobre todas las cosas que han pasado este año. Un año muy diferente y difícil para todos por ese puñetero “bicho” que, cual pariente gorrón, se nos ha acoplado a nuestras vidas sin haber recibido ninguna invitación. Pero, a pesar del “bicho”, diciembre es un mes mágico y, como tal, lo debemos vivir.

Ya ha pasado el puente de la Constitución, las primeras nevadas, las luces navideñas, la lotería, la Noche Buena y Navidad y ahora toca disfrutar de la última cena del año.

Pero toda esta alegría y buena disposición no tiene que ocultar la realidad de lo que he vivido estas navidades. He estado, como casi todos los años por estas fechas, con un “pequeño ataque severo de asma”. He tenido que “chutarme” un poco más de lo habitual. La sesión de “chute” no me ha sido tan efectiva como otras veces y me está siendo un poco menos fácil salir. Me agoto un poco más caminando, el ejercicio físico me da un poco más de pereza hacerlo por no estar suficientemente oxigenada, por lo que no he podido disfrutar al 100% estas navidades.

A pesar de ello, poco a poco todo se va solucionando y estoy empezando a sentirme nuevamente con fuerzas para hacer todo lo bonito que un asmático puede y debe hacer. ¿Difícil? ¡Claro, como todo! Pero, aunque debemos conocer y asumir nuestra realidad actual, con la ayuda de la medicación, los sanitarios y nuestro esfuerzo y predisposición personal vamos a luchar por “ser lo más normales posibles”. Y, eso, seguro que lo vamos a conseguir.

Recordad, no hay nada que no podamos hacer o nos esté vetado, ni mucho menos... Estas fiestas para mí han sido y, siempre lo han sido, unas fiestas de reunión familiar y de una gran alegría. ¿Cansadas? ¡Sí! Pero como cualquier otra reunión un poco especial que hagamos.

Os dejo ya, que me toca empezar a preparar los últimos detalles de la cena de Nochevieja. Pero, antes de terminar, me gustaría que no olvidéis esta reflexión: DESDE MI VENTANA, SOLO PUEDO DECIR: ¡EL ASMA NO ME VA A HACER PERDER TODO LO BUENO Y BONITO QUE HOY TENGO QUE HACER!

RESP-ES-NP-00077

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